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domingo, 6 de mayo de 2018

Wonder Woman

En 2017 nos llegaba una de las mejores películas de la factoría DC, "Wonder Woman", dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por la bellísima actriz israelí Gal Gadot, quien consigue que los más de 140 minutos de metraje se nos hagan cortos.

Diana  (Gal Gadot) expectante ante el primer hombre que vé en su vida

Diana (Gal Gadot) es una princesa amazona adiestrada espléndidamente por su tía Antíope (Robin Wright) en el arte de la lucha, Hippolyta (Conie Nielsen), madre de Diana, en principio es reacia a que su hija blanda una espada o se inicie en el cuerpo a cuerpo pero, en el fondo sabe que su destino es ese, ser la líder de su pueblo y una heroína para la humanidad.

Diana no sólo es hija de Hippolyta también lo es de Zeus, quien le insufló vida cuando apenas era una figura de barro modelada por su madre. Zeus, el dios de los dioses, las puso a resguardo en una isla paradisíaca protegida del exterior por una especie de cúpula, la principal amenaza de la que las quería proteger era de su malvado hijo Ares, dios de la guerra, y al que Zeus ya derrotó pero no exterminó cuando éste quiso acabar con él.

Steve  Trevor  (Chris Pine) afrontando el interrogatorio de las amazonas

Un día inesperado una avioneta traspasa la cúpula protectora, no sólida, cayendo al mar próxima a la costa, Diana presencia el suceso y se lanza al agua a ver que ha pasado, nada hasta la avioneta que comienza a hundirse, en ella está atrapado Steve Trevor (Chris Pine) piloto norteamericano que ha sido alcanzado por la artillería alemana que le persigue por mar y aire. Diana se sumerge y libera al piloto llevándolo hasta la orilla donde éste recupera el conocimiento sin tiempo para más que para enfrentar de nuevo a las huestes nazis, que también han traspasado la barrera que protege la isla. Las amazonas se unen al combate y finalmente derrotan a los alemanes, es entonces cuando Diana toma conciencia de la amenaza real que hay más allá de los límites de su paradisíaco hogar. Steve le cuenta lo que está sucediendo en el mundo, una guerra enorme con más de 26 países implicados, con miles de muertos y una destrucción practicamente global. Diana reconoce el mal y de inmediato le viene un nombre a la cabeza: Ares. Sabedora del cometido para el que ha sido preparada toda su vida no duda en acompañar al piloto de vuelta al mundo real para combatir el mal, ponerle fin y acabar con su máximo responsable.



Steve tendrá la ardua labor de llevar a la princesa amazona al mismo corazón de la guerra (Primera Guerra Mundial) tratando de que pase desapercibida, misión casi imposible dado lo atractiva de la chica, su inapropiado atuendo y su comportamiento tan fuera de lo común de cualquier mujer de la época. No irán solos, Sameer (Saïd Taghmaoui) actor y compañero de batalla de Steve los acompañará y junto a éste Charlie (Ewen Bremmer), bebedor compulsivo y curtido francotirador, y el jefe (Eugene Brave Rock), un indio sin pueblo ni bandera, con la siempre oportuna habilidad de sobrevivir por muy lejos que esté de su tierra natal.


Sameer  (Saïd Taghmaoui), Charlie  (Ewen Bremmer), Steve  y  Diana

La película es refrescante de principio a fin, con una trama bien llevada, bien contada y espléndidamente filmada. Resulta tan agradable a los sentidos que podemos pasar por alto algunas ligeras pinceladas de hembrismo injustificados que aparecen en la cinta. Con unos magníficos efectos especiales y una más que digna fotografía no podríamos, o al menos no deberíamos, de catalogar a "Wonder Woman" de película comercial, aunque lo sea. La israelí Gal Gadot nos embeleza con su sola presencia, su figura, su atractivo, no así con su trabajo interpretativo, le falta pasión y algo de credibilidad, de creerse ella misma el personaje al que da vida, no obstante cumple de forma suficiente. Por contra, Chris Pine está genial, su capitán del ejercito americano es auténtico, es real, Pine llena cada escena en la que aparece, tiene carisma, transmite y da empaque a la cinta, su personaje secundario adquiere peso protagonista por méritos propios.

Esperando desde ya la segunda parte.




sábado, 30 de septiembre de 2017

Bajo la arena

Película danesa dirigida por Martin Zandvliet, nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2016 y Premio del Público en el Festival de Gijón en 2015. Cuenta la historia que nadie cuenta, cuenta la posguerra vivida por los alemanes tras la Segunda Guerra Mundial y como acabada ésta ellos tuvieron que seguir allí donde fueron capturados, trabajando para los vencedores como mano de obra explotada, practicamente en condiciones de esclavitud, con el único objetivo como tarea de limpiar los campos de minas, en el caso de Dinamarca, las playas sembradas de estos destructivos artefactos.


Vencido el ejercito alemán, no todos pudieron volver a casa, muchos de ellos tuvieron que permanecer en tierra ajena, sometidos a los requerimientos de sus captores, tal fue el caso de un grupo de jovencísimos soldados alemanes que apresados fueron empleados en desactivar y extraer todas las minas que poblaban la costa danesa, miles y miles de minas, un reto a vida o muerte para los absolutamente inexpertos soldados del reich.

No sólo tuvieron que hacer frente a este macabro desafío sino además al trato vejatorio al que fueron sometidos constantemente, a una disciplina ferrea rozando la esclavitud, a la falta de comida y a estar permanentemente en tensión ante los malotratos daneses y el odio que estos le profesaban y le demostraban día sí y día también.


No juzgaré si los alemanes merecían tal castigo, probablemente hicieron méritos para ello pero igualmente fueron castigados quienes menos o ninguna culpa tuvieron o ni si quiera intervinieron en la masacre que los nazis perpetraron, eran niños en muchos casos, como en el que nos ocupa en "Bajo la Arena" (Land of Mine), que apenas sabían atarse las botas, críos obligados a empuñar un arma y a luchar por algo que ni siquiera entenderían.

Siempre es dura la guerra, aunque sea vista através del cine, más si cabe si está tan bien recreada e interpretada como en esta cinta dirigida por Martin Zandvliet. Un 10 también para los jovenes actores que la componen, bestialmente creibles, con una autenticidad enorme.




domingo, 24 de septiembre de 2017

Kong: La Isla Calavera

Dirigida por Jordan Vogt-Roberts, nos llegaba en marzo del presente año el último remake del colosal simio King Kong. Una nueva versión que nos ofrece una perspectiva algo diferente, quienes lo pasan realmente mal son los humanos, quienes se encuentran en territorio desconocido son los humanos y quienes serán sometidos, atacados, perseguidos y amenazados serán los humanos, aunque hay algo que nunca cambia, Kong... sigue siendo el Rey.


Unos científicos estadounidenses consiguen el apoyo del gobierno americano para emprender una misión de exploración a una remota isla del Pacífico Sur. Son los años 70, plena guerra fría, donde el conocimiento no sólo es poder sino además una valiosa arma y un recurso importantísimo cuando las balas no mandan, por ello, el ejecutivo americano autoriza la expedición, enviando al teniente coronel Packard (Samuel L. Jackson) y a sus chicos junto a los científicos a fin de garantizar la seguridad de los mismos, lo que encontrarán allí superará cualquier posible previsión.

Una paradisíaca isla en apariencia que realmente esconde un infierno en su interior. Nada más entrar en sus límites, los helicópteros en los que viajan son atacados por un descomunal mono con una fuerza acorde a su envergadura, enorme. Los que logran sobrevivir a tal recibimiento deberán ingeniárselas para no ser aniquilados, bien por semejante simio bien por otras gigantescas y aterradoras criaturas que habitan la isla. Afortunada e inesperadamente, la mermada expedición se topará con un superviviente de los años 30, un americano que cayó con su avioneta cuando próximo a la que él denomina Isla Calavera, combatía en la Segunda Guerra Mundial. Marlow (John C. Reilly) que así se llama el pintoresco personaje les ayudará a la que desde siempre ha sido también su misión imposible: salir de allí.


Gran película, con una fotografía absolutamente impresionante, grandiosas tomas panorámicas que junto a lo espectacular del paisaje consigue el deleite del espectador, sin descuidar la acción, muy viva, con un dramatismo bélico que nos lleva a pensar que no estamos ante una película más de King Kong, para nada. El mono es la excusa pero no el condicionante.

Esperando desde ya la secuela.




domingo, 27 de agosto de 2017

1898. Los Últimos de Filipinas

Magnífica película española, estrenada a finales de 2016, producida por Enrique Cerezo con la participación de 13 TV, dirigida por Salvador Calvo y protagonizada por Álvaro Cervante, si bien la cinta cuenta con un reparto excepcional: Carlos Hipólito, Karra Elejalde, Luis Tosar, Javier Gutierrez, Eduard Fernández o Ricardo Gómez entre otros, un lujazo para componer y realizar una de las mejores películas españolas de los últimos tiempos.



A finales del siglo XIX, en la isla filipina de Luzón y más concretamente en el pueblo de Baler, un destacamento español es sitiado por rebeldes filipinos, los valerosos soldados españoles se muestran firmes y contundentes pese a ser cuantitativamente muy inferiores respecto a los nativos. La tarea del destacamento es la de defender la soberanía española pero esto no será nada fácil, las ayudas no llegan, empiezan a agotárseles los suministros y deciden hacerse fuertes en la iglesia del pueblo la que convierten en su cuartel general. Los insurrectos se acercan cada vez más, quieren recuperar el pueblo pero los españoles no piensan cederlo de ninguna de ninguna de las maneras.

Los días van pasando y la estrategia militar española va surtiendo efecto pues siguen dominando el pueblo, se suceden los ataques filipinos pero los soldados españoles son fuertes y fieles a las directrices que le han dado de proteger la soberanía del reino de España. Los filipinos comienzan a impacientarse y quieren recuperar Baler. Un día, durante una tregua, llevan periódicos a los soldados españoles en los que se anuncia que las Islas Filipinas ya no son colonias españolas habiendo pasado estas a control norteamericano, el destacamento español no da crédito al panfleto, no lo cree real, piensa que es una artimaña del enemigo y sigue en sus trece de defender el pueblo y sobre todo de no renunciar al él, pues de dominio español. Las dudas no tardan en llegar, algunos soldados comienzan a pensar que las noticias indicadas pueden ser ciertas, no así el mando del destacamento que siempre fiel a España defenderá el territorio hasta el fin.



Grandísima película que cuenta uno de los episodios reales de la historia de España, conocido como "el sitio de Baler". De factura impresionante con una fotografía y una ambientación inmejorables, a la altura de cualquier superproducción extranjera. Ni que decir el elenco, pocas veces volveremos a ver junto a tanto talento interpretativo español. Recientemente seleccionada como una de las tres películas candidatas a representar a España en los Oscars. Por tanto, recomendadísima.




domingo, 30 de octubre de 2016

Espías desde el Cielo

Película británica de 2015 dirigida por Gavin Hood y protagonizada por la incombustible Helen Mirren. El film, bélico en su temática es puramente dramático en su esencia; plantea cuestiones morales que van más allá de un ataque militar, es más, que trasciende lo militar y hasta lo político ubicándose en la pura ética del ser humano.

La coronel Katherine Powell  (Helen Mirren)

La inteligencia británica tiene localizada a tres de las personas más buscadas acusadas de terrorismo, se hallan en una casa en Kenia y lo que se pretendía fuera una misión de captura se vuelve inesperadamente en una misión de "eliminación". Los terroristas se están colocando unos chalecos con explosivos para un inminente ataque lo que obliga al replanteamiento de la misión. La coronel Katherine Powell (Helen Mirren) opta por la eliminación de los objetivos pero, para ejecutar esta acción la decisión debe ser aprobada por cargos superiores, pasando por ministros, fiscales generales y hasta el secretario de estado norteamericano. Poner de acuerdo a tantas personas complicará sobre manera la ejecución pero cuando parece que todo está concensuado surge un nuevo problema, desde el dron que vigila la casa y que espera en el cielo para derribarla, se aprecia la figura de una niña que se situa junto a la vivienda, en torno a una mesa en la que dispone varias hogazas de pan para su venta.

La sensibilidad humana hace aparición y surgen dudas de si lanzar el misil sería lo correcto sabiendo que con alta probabilidad la menor morirá, unos deciden esperar, otros meditan las consecuencias y otros, como la coronel Powell, no quieren esperar más, quieren actuar ya y evitar que los terroristas abandonen la casa. El dilema moral está servido: ¿arriesgar la vida de una niña o poner en riesgo la vida de cientos?


Gavin Hood nos trae una película cargada de dudas, de que hacer, de como se tomará el mundo el resultado de la acción, de que propagarán y dirán los medios,... no es fácil tomar una decisión de estas características, sea la que sea, pues los críticos esperan con sus plumas y sus lenguas afiladas. Hood nos trae en definitiva un episodio muy real de guerra moderna, del presente siglo XXI.

Se responsabiliza a Helen Mirren del protagonismo de la cinta y el resultado no es muy positivo, si bien su veteranía y aplomo frente a las cámaras le permiten no tener que rendir al cien por cien si que se echa en falta algo más de credibilidad interpretativa. No sólo de nombres vive el cine.

En general la película no es para nada desdeñable y pese a que toda la trama transcurre practicamente en torno a la misma situación, de disparar o no, no se hace aburrida ni larga como cabría esperar. Recomendable de ver aunque puedan haber opciones mejores.



domingo, 13 de marzo de 2016

Un día perfecto

Película de Fernando León de Araona, goya 2016 a mejor guión adaptado, basada en la novela de Paula Farias Dejarse llover.

B (Tim Robbins) y Mambrú (Benicio del Toro)

Pocas veces se ha podido ver una película española con un elenco de tan alto nivel, con actores internacionales de tanto prestigio como los son Benicio del Toro, Tim Robbins o la mismísima Olga Kurylenko. Actores con nombre y que se fajan a la hora de trabajar. La actuaciones de del Toro y Robbins son sencillamente geniales. Dos cooperantes curtidos en mil batallas que no dejan que el estigma de las guerras haga mella en ellos, no obstante sí que condiciona sus vidas aunque con un poco de paciencia y de humor todo se lleva mejor.

León de Araona desarrolla con delicadeza una historia dramática, como lo son todas aquellas surgidas en ambientes de posguerra en las que las tragedias sufridas durante la guerra se hacen más visibles cuando la serenidad del alto el fuego deja al ser humano tomar conciencia de lo vivido y del presente.
Un terreno hostil, unos civiles locales no menos agradables que procuran poner todo tipo de impedimentos al extranjero aunque éste busque ayudarles y el tener que estar siempre alerta ante la posibilidad de toparse con minas o morteros, reductos de la irracionalidad, obstáculos que salvar a diario pese a llevar la bandera de la solidaridad y neutralidad bélica.

Sophie (Mélanie Thierry) y Mambrú (Benicio del Toro)

El cadáver de un hombre es tirado dentro del único pozo servible de una población, el trabajo de Mambrú (Benicio del Toro), Sophie (Mélanie Thierry) y B (Tim Robbins) es sanear ese pozo y para ello lo primero que deben hacer es sacar el cadaver. La cuerda que tira del cuerpo se rompe y entonces comienza toda una odisea para encontrar otra cuerda; no hay en la base de la ONU y la tienda más cercana se niega a venderles una. Mambrú acepta la propuesta de Nikola (Eldar Residovic), un niño al que encuentran en medio de la nada y que asegura que en su vieja casa podrán encontrar una cuerda que les sirva. Con lo que se encontrarán los cooperantes al llegar a la casa será con algo más que la devastación de una guerra, allí en un patio trasero la única cuerda posible ata del cuello las vidas de los padres del pequeño Nikola, el chico bosnio, ajeno a todo esto, mantiene la esperanza de reencontrarse con sus padres en una ciudad cercana, cuando todo acabe.

La carga dramática es inevitable en toda película que trate el tema de una guerra, como en este caso la de los Balcanes pero, Fernando León de Araona no sólo sabe contarla bien sino que además sabe tirar de humor para maquillarla, para suvizarla, sin que resulte inapropiado. Sublime adaptación con un gusto exquisito.



martes, 19 de enero de 2016

El Maestro del Agua


Película australiana de 2014, dirigida y protagonizada por Russel Crowe. El maestro del agua supone el debut de Crowe como director, por este motivo cabe no ser demasiado exigente con ésta, su primera dirección.

La película está ambientada en la I Guerra Mundial y en como un padre (Russell Crowe) tiene que ver a sus tres hijos abandonar el hogar, desde la Australia más rural y campesina hasta una Turquía profundamente bélica. Los tres son llamados a combatir contra el Imperio Otomano. Australia acude como aliada de Inglaterra. Mientras tanto, en la tierra de los canguros sus padres esperan verlos volver pero, esto parece que no vaya a suceder nunca.

Como argumento se podría decir que está bien, resulta una excusa bastante válida para producir una película o mejor aún, para desarrollar una historia. No deja de ser un "remover" recuerdos pasados en torno a la participación de Australia en la I Guerra Mundial, ¿era necesario?, posiblemente no pero, entonces tendríamos que cuestionar todo el cine bélico.

Hasan (Yilmaz Erdogan)

No queriendo ser muy crítico, hay que reconocer lo obvio, aquí Russell Crowe hace un "yo me lo guiso, yo me lo como". Russell Crowe copa toda la película, su protagonismo es absoluto, diría más, es excesivo. No hay escena casi en la que no intervenga, pese a que cuenta con la participación de un brillante Yilmaz Erdogan en el papel de Hasan, comandante del ejercito turco y de la bellísima Olga Kurylenko (Ayshe) que hace de propietaria de un pequeño hotel en el que se hospeda Joshua Connor (Crowe) en su cruzada turca para encontrar a sus hijos.

Por momentos película, por momentos documental, todo sin un ritmo claro, sin trasmitir emoción ni por la búsqueda desesperada ni por la pseudohistoria de amor que subyace en la relación surgida entre Ayshe y J. Connor. Lo dramático de la guerra no se traduce en dolor, ni en pena, sólo aparece la resignación e incluso el perdón hacia quienes fueron enemigos de los tres jovenes desaparecidos. Russell Crowe no logra que el espectador empatice en ningún momento, no hay química, la historia no llega a conectar aunque tenga mimbres para ello.

Ayshe (Olga Kurylenko) junto a Joshua Connor (Russell Crowe)

Un desperdicio no firmar una buena historia de amor contando con Olga Kurylenko como "damisela en apuros". El amor surge pero, hay que esperar al último segundo de la película para verlo confirmado, eso sí, no espereis beso que no lo hay (otro desperdicio).

Gran ambientación, mejor fotografía y un muy buen Yilmaz Erdogán sacan adelante una cinta normalita, sin duda Crowe debe mejorar como director, como actor cumple.