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lunes, 29 de abril de 2019

Life

Película de 2017, dirigida por Daniel Espinosa y protagonizada por Jake Gyllenhall, Rebecca Ferguson, Ryan Reynold, Ariyon Bakare, Hiroyuki Sanada y Olga Dykhovichnaya. Ambientada en el espacio, cuenta las dificultades que pasan seis astronautas en la Estación Espacial Internacional; han logrado recoger una muestra biológica de la superficie de Marte, mientras están de regreso a la Tierra van estudiando y experimentando con la muestra, pronto obtendrán resultados.

Hugh Derry  (Ariyon Bakare) estudia la muestra mientras sus compañeros esperan fuera

La cápsula Pilgrim 7, procedente de Marte, se aproxima a una velocidad desproporcionada hacia la Estación Internacional, aún así y en un acto de gran pericia, el ingeniero Rory Adams (Ryan Reynold) consigue atraparla, en ella viene una muestra recogida de la superficie de Marte, en la cual hay puestas muchas esperanzas. El biólogo Hugh Derry (Ariyon Bakare) se encarga de estudiar las partículas obtenidas por la Pilgrim 7, el descubrimiento de vida en ella es algo extraordinario, el biólogo, entusiasmado, va alterando las condiciones ambientales del habitáculo donde ésta se encuentra e incluso le proporciona diferentes dosis de glucosa, su crecimiento es lento pero constante, además parece que reacciona ante estímulos externos.

Sho Murakami  (Hiroyuki Sanada) encerrado en su cápsula personal ante Calvin

Un día sucede un fallo técnico dentro del laboratorio que afecta a Calvin, como así llaman al ser vivo procedente del planeta rojo, que queda inmóvil, casi pretificado, Hugh trata de que reaccione pero Calvin no lo hace, de repente se le ocurre aplicarle unas pequeñas descargas a modo de desfibrilador, lo cual finalmente termina dando frutos, Calvin vuelve en sí e inesperádamente, mediante uno de sus tentáculos agarra un dedo a Hugh, seguidamente la mano. Ese pequeñísimo cuerpo posee una fuerza enorme, Hugh intenta soltarse pero Calvin aprieta cada vez más fuerte hasta que termina por dislocar completamente la mano del biólogo. Rory desbloquea el laboratorio y entra a por Hugh, Calvin intenta aprovechar la ocasión para salir de allí por lo que para evitarlo sellan de nuevo el laboratorio, ahora es Rory quien ha quedado recluido no así Hugh, que logró salir. Calvin ataca a Rory introduciéndose por su boca y causándole destrozos internos que acaban con su vida. Calvin ahora es mucho más grande y más fuerte. Los dispositivos de ventilación del laboratorio se activan y ofrecen a Calvin una puerta de salida, el ingeniero Sho Murakami (Hiroyuki Sanada) va cerrándolos manualmente pero tiene que hacerlo uno por uno, un incoveniente que finalmente constituye una ventaja y una oportunidad para Calvin, que no desaprovechará.

La situación cambia radicalmente en la Estación Internacional, tienen un ser vivo suelto, descontrolado y altamente peligroso, la misión ahora es acabar con él y sobre todo salvar la vida, tanto del resto de la tripulación como de la Tierra, ese especimen jamás debe abandonar el espacio y mucho menos poner sus tentáculos en nuestro planeta.


Gran película de ciencia ficción, trepidante, angustiante y en ciertos momentos terrorífica. Un título, Life, tan apropiado como macabro por su evidente ironía. No importa si se asemeja a la mítica Alien, si eres amante del género espacial esta película tienes que verla, además, se prevee secuela.




jueves, 4 de mayo de 2017

Passengers

Drama interestelar camuflado en una historia de amor de dudoso calado, donde lo que más brilla es su fotografía y su bella ambientación, no así sus personajes que son pocos y nada profundos. "Passengers" promete más de lo que da, siendo sus posibilidades muchas y muy amplias resulta decepcionante no haberlas aprovechado más.

Nave interestelar Ávalon


La nave Ávalon, con 5.000 personas a bordo, viaja rumbo al planeta-colonia Homestead II, a más de 120 años de distancia de la Tierra, es por ello que todos sus pasajeros viajan en estado de hibernación en cápsulas individuales. El despertar está previsto que se produzca cuatro meses antes de la llegada pero, durante una tormenta de meteoritos, Ávalon sufre un fallo en su sistema y una de las cápsulas se abre, se trata de la correspondiente a Jim Preston (Christ Pratt), pronto descubrirá que es el único que ha despertado y que aún faltan 90 años para llegar a Homestead II.

Jim intentará volver a hibernar, buscando manuales que le enseñen a como reactivar su cápsula, intentando acceder a la dirección de la nave e incluso enviando un mensaje a la Tierra, todo en vano, así pasa más de un año, solo, desesperado, viendo como su vida terminará mucho antes de llegar a ese nuevo planeta donde pretendía empezar de cero

Jim Preston  (Christ Pratt) manipulando un pequeño robot

Un día, paseando entre las cápsulas, descubre a Aurora Lane (Jennifer Lawrence) una atractiva escritora de la que consigue información buscando en el sitema de Ávalon. Poco a poco su interés por ella va aumentando hasta el punto de sentirse ilusionado con el sólo hecho de pensar en poder compartir su vida con ella pero, eso supondría tener que despertarla, Jim entiende que sería injusto y rechaza la idea. Los sentimientos que va sintiendo por aquella mujer, que permanece inerte en su cabina, van siendo cada vez más fuertes, aun así entiende que no puede hacerle eso, no puede despertarla o mejor dicho, no debe. Luchar cada día con la idea de no sólo no estar solo sino de compartir su vida con Aurora no es nada fácil. Finalmente la despierta.

Aurora no puede creer la mala suerte que han tenido ambos al ser despertados antes de tiempo, y como ya hiciera Jim, intenta revertir la situación pero es inútil. Lo que parece una tragedia se irá convirtiendo en algo mucho más llevadero cuando el amor entre ambos arraiga con fuerza, sólo que Aurora conociera la verdadera forma en la que despertó podría acabar con esta feliz convivencia.

Jim y Aurora  (Jennifer Lawrence) buscan que ha podido fallar en la nave

Con un elenco tan corto, Morten Tyldum, director de la película, podría haber trabajado un poco más a los personajes, darles más vida, más fondo y encontrarlos en situaciones más exigentes en lo emocional. La película en su conjunto cumple, no convence, entretiene pero no llena, no satisface, quizás por la inevitable sensación de que se le podía haber sacado mucho más partido.

De gran factura visual, es muy recomendable para los fans del cine espacial.




sábado, 22 de octubre de 2016

Independence Day. Cotraataque



Secuela de la también dirigida por Roland Emmerich, "Independence Day", hace ya 20 años. Y como si lo sucedido en aquella primera cinta fuese real, en "ID. Contraataque" se muestra una sociedad unida a nivel mundial contra la amenaza extraterrestre, que ha sabido aprender de lo sucedido en el pasado, y que se siente preparada para actuar en el presente, un 2016 ficticio bastante más avanzado que el real.

De nuevo el día de la independencia estadounidense, de nuevo una amenaza exterior que acecha a las puertas pero esta vez, con la lección bien aprendida, la defensa de la Tierra no esperará y atacará primero pero, cometerá un error, se equivocará de enemigo. Un posible aliado es destruido mientras que el verdadero y peligroso invasor se aproxima con un ejercito brutal y una nave nodriza de miles de kilómetros de diametro, ¡colosal!. La potencia de los alienígenas es brutal y la nave se posa sin problemas sobre la Tierra, destruyendo casi medio planeta.


Unos pocos elegidos serán los pilotos encargados de aniquilar al invasor, será difícil, prácticamente imposible pero, de eso trata "Independence Day. Contraataque", de alcanzar lo imposible, de luchar hasta la extenuación, hasta que los recursos bélicos se acaben y toque tirar de ingenio, para mayor gloria norteamericana. La película en sí es una oda a heroicismo estadounidense, a ensalzar la valentía y el corage de todos los americanos que por voluntad propia o por verse accidentalmente envuelto en una situación que lo requiera, están entregados y dispuestos, si es necesario, a dar sus vidas por su país y por la humanidad. Lo cierto es que roza lo paranóico, llegando a ser cansino.

La película no tiene una trama definida, es más bien seguir los paso de su antecesora pero a lo grande, con menos miga pero con un despliegue técnico impresionante, quizás exacerbado pero que los amantes de lo efectos especiales disfrutarán enormemente. Pocos diálogos profundos, poca sustancia pero mucha parafernalia. Se echa de menos a Will Smith y sus ocurrencias.


Visualmente es espectacular, su mejoría técnica es evidente, no obstante han pasao 20 años desde que en 1996 se produjese su antecesora pero le falta algo, le falta profundidad de peronaje, desarrollo de los mismos y sobre todo diría que le falta alma, no obstante no puede decirse que decepcione, es más estoy dispuesto desde ya a ver la tercera parte que complete esta trilogía.


jueves, 11 de febrero de 2016

Atrapa la bandera


 
Se trata de la última película de Enrique Gato, que al igual que sucediese con Tadeo Jones, le ha vuelto a reportar un nuevo Goya al joven director vallisoletano, a mejor película de animación.

En este caso la aventura se desarrolla en el espacio, más concretamente en la Luna. Gato se vale de la teoría conspirativa que existe acerca de que el hombre no ha pisado jamás la Luna, de que sólo se trata de un montaje filmado en la Tierra para hacer creer que se estuvo allí. A partir de este punto se irá contruyendo una historia bien elaborada, con buen ritmo, muy dinámica aunque algo floja en adornos y aún menos en humor. No se trata de reir a carcajadas pero si al menos de esbozar alguna que otra sonrisa, se consigue pero poco.


Un malvado multimillonario, Richard Carson, pretende convencer a la gente de que nadie fue nunca a la Luna y que él será el primero en hacerlo, para ello contruye un cohete de ultimísima generación aunque sus intenciones en el satélite son otras bien distintas. Carson quiere extraer Helio 3 de la Luna, una poderosa fuente de energía con la que pretende dominar el mundo pero, antes debe borrar todo indicio de la presencia humana allí, entre ellos la bandera que quedó clavada en suelo lunar. El gobierno estadounidense no está dispuesto a que eso ocurra y pone en marcha una misión paralela a la Luna.

Entra en escena la familia Goldwing, con sus dos generaciones de astronautas fallidos en sus aspiraciones a ir al satélite blanco y la presencia del pequeño Mike Goldwing que a sus 12 años ya ansía ser como su padre y su abuelo. Mike acompañado de su amiga Amy, aspirante a periodista, y su amigo Marty, todo un genio de la electrónica, buscarán acabar con el gafe que recae sobre la familia Goldwing, que por unos motivos o por otros no consigue pisar suelo lunar. Mike decidido se prepara para ser él el primero que lo consiga y de paso terminar con la mala relación existente entre su padre y su abuelo.

Destacar ineludiblemente la figura de Igor, el lagarto mascota de Marty, la auténtica figura cómica y genialmente simpática de la película. Un diez para Igor. 


La historia está bien aunque todo su peso caiga sobre el tema espacial, los astronautas, la nasa, ... y la familia que debe unirse de nuevo. En el plano técnico la película brilla con luz propia, algo de lo que debemos alegrarnos en el cine español, muy buenas las texturas y muy buenos los efectos visuales y sonoros, sin duda el goya fue merecido. Sin embargo, personalmente, la película podría haberse ambientado en otro enclave, en otro país por ejemplo, ¿qué tal... España?. Si hacemos algo bueno ¿por qué tenemos que regalarles el gusto a otros? Lo nuestro es tan válido y tan bueno como lo de los demás, a la vista está, pues entonces sepamos "venderlo" como es debido. Si yo soy de Francia, Alemania, Brasil o Canadá y veo esta película, de inmediato pieso que es estadounidense, con tanta bandera de barras y estrellas, con tanta referencia a los americanos, los bares de comida rápida, la Nasa, ... ¡la Casa Blanca! 

Me gustaría saber porqué Enrique Gato americanizó tanto "nuestra" película, sólo sé que no era necesario, quizás hubiese tenido mayor éxito del que tuvo si todo transcurriese aquí, en la piel de toro.



lunes, 25 de enero de 2016

Marte (The Martian)


Marte es sin duda una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Es intensa, es vibrante, es ambiciosa, no descuida un detalle, está perfectamente desarrollada, con una ambientación brutal, engancha, cautiva, ... es espectacular.

El incombustible Ridley Scott vuelve a firmar una obra maestra, vuelve a hacer historia cinematográfica, independientemente de los Oscars que su película se lleve este próximo mes de febrero; Marte es ya una nueva perla de la brillante filmografía de Ridley.

Las aspiraciones del hombre de llegar a Marte, una vez puesto un pie en la Luna, se ven sobradamente alcanzadas en esta última cinta de Scott. Si bien en "la vida real" ya se ha logrado enviar una sonda a Marte, en esta maravillosa ficción es el ser humano quien viaja con normalidad al planeta rojo, estando previsto algún que otro viaje más.

Mark Waytne  (Matt Damon)

En la Ares III, Mark Watney (Matt Damon) junto con cinco compañeros más, llegan a este planeta desértico donde deben estudiar y coger muestras del terreno para un análisis posterior. Una gran tormenta de polvo y arena lo complica todo; el equipo debe abandonar el lugar, subir a la nave (cohete) y dejar atrás Marte, sin embargo trágicamente dejan atrás algo más que a un planeta, dejan atrás a su compañero Mark Watney que golpeado bruscamente por una roca es lanzado por los aires metros allá, lo cual unido a la terrible oscuridad que se cierne sobre ellos resulta imposible dar con él, pese a los intentos de la comandante Melissa Lewis (Jessica Chastain) que finalmente se ve obligada a abandonarlo creyéndolo muerto. La Ares III pone rumbo a la Tierra.


Lo que sucederá después es una historia épica de supervivencia, de eferrarse a la vida, de agudizar el ingenio para que un planeta yermo sea capaz de albergar vida, y de prolongarla. Mark Watney no se rinde, no está dispuesto a dejarse vencer y lucha por seguir adelante, con el inconveniente añadido de la soledad. Matt Damon interpreta de forma sublime a un naufrago espacial, un superviviente radical, que no tiene mar ni aire al que aferrarse, su único salvavidas es él mismo, su capacidad para no flaquear debe ser su mayor virtud.

Scott y Damon conforman una asociación perfecta, de un lado un director con mayúsculas que recupera su mejor versión y de otro un actor que muestra lo mejor de sí que es mucho, muchísimo, de lo que quizás tenga mucha culpa el primero.